El cultivo popular del arroz en Cuba

Miguel Socorro, Luis Alemán y Salvador Sánchez

Sábado 17 de diciembre de 2005

Instituto de Investigaciones del Arroz (IIA)


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    Arroz en Cuba
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    El arroz (Oryza sativa) constituye un alimento básico en la dieta del pueblo cubano. Datos oficiales (Castillo, 1997) atestiguan que el consumo per cápita anual asciende a 44 kg, tomando en consideración la cantidad total de arroz que se comercializa, el total de habitantes que tiene el país así como también el consumo social (círculos infantiles, escuelas, hogares de ancianos, hospi-tales, etc.). Sin embargo, este consumo per cápita es más elevado entre la población rural y campesina que son productores habituales de este cereal y que lo producen fundamentalmente para satisfacer necesidades familiares; en esta población, el per cápita de consumo no debe ser menor del doble del oficialmente reportado por las estadísticas antes citadas. A partir del per cápita anual de 44 kg, significa que cada cubano ingiere diariamente 120 g de arroz, que proporcionan los aportes de nutrientes que a continuación se relacionan en la tabla 1.

    Tabla 1. Aportes de nutrientes por el consumo diario de arroz por persona (120 g) (Juliano, 1985)

    Nutrientes

    Unidad de medida

    Cantidad aportada

    % que representa del requerimiento diario

    Energía

    k cal

    433

    18

    Proteínas

    g

    7.8

    10.8

    Grasa

    g

    1.2

    1.6

    Vitamina B1

    mg

    0.096

    8.0

    Vitamina B2

    mg

    0.024

    1.6

    Niacina

    mg

    1.8

    10.6

    Acido Fólico

    mg

    12

    5.3

    Hierro

    mg

    0.6

    4.3

    Calcio

    mg

    4.8

    0.6

    O sea, que el arroz proporciona una buena parte de la energía que consume el cubano, así como también proteínas, vitamina B1 y niacina, en tanto que tiene determinado grado de participación en el aporte de varios otros nutrientes esenciales para la vida humana. Acorde con los hábitos de consumo de la población, el arroz es mayorita-riamente ingerido cocinando el grano blanco y pulido, aunque con frecuencia se cocina en combinación con el frijol negro o rojo (Phaseolus vulgaris), que se conoce como arroz congrí. Aunque el autoabastecimiento nacional de este cereal siempre ha constituido una meta, la producción nacional de arroz especializada en la década de los años 80 logró satisfacer la demanda interna como máximo en un 60 % teniendo que impor-tarse el resto del arroz a consumir. Sin embargo, la ulterior depresión económica iniciada a principios de la última década ha provocado la reducción de las áreas de siembra y de la producción, lográndose satisfacer sólo el 20-25% de las necesidades, lo que ha incrementado las importaciones para satisfacer los niveles de consumo establecidos.

    La desaparición del mercado agropecuario en la década de los años 80 como primer factor, seguido de la ausencia del arroz en el mercado de venta paralela dio motivos para el inicio de siembras de áreas pequeñas, en lugares marginales, áreas de terrenos bajos con disponibilidades de agua, que fueron incrementándose a medida que aumentaban los efectos de la crisis económica, provocada por el derrumbe del campo socialista y que se denominó en el país el “Período Especial”. Ello dio origen al llamado Cultivo Popular del Arroz. A partir de los años 1992-1993 comenzaron a ampliarse estas áreas de siembra sobre todo en las provincias occidentales y centra-les del país. La posterior reapertura del mercado agropecuario en 1993 y los altos precios que alcanzó el arroz en esos momentos contribuyeron a su desarrollo, porque este cereal, cultivado de ese modo, constituyó para muchos la forma principal de garantizar los requerimientos de la familia, en tanto que para otros —los que más área sembraban—, los excedentes producidos constituían una fuente importante de ingresos, toda vez que el arroz bien atendido y cultivado produce en esas condi-ciones, buen nivel de rendimiento. También constituyó un estímulo para diferentes entidades agropecuarias o no, producir el arroz necesario para sus comedores, para venderles a los trabajadores y, si aún quedaban excedentes, venderlo en el mercado agropecuario.

    La Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP) así como la dirección de atención al Sector Campesino del Ministerio de la Agricultura (MINAG) prestaron atención al desenvolvimiento de las producciones de arroz por esta vía en los primeros años de su desarrollo, en tanto que el Instituto de Investigaciones del Arroz (IIA), recibió la encomienda en 1996 de parte del MINAG de atender y estimular el desarrollo de estas formas populares de producción de arroz, con el objeto de poten-ciar al máximo sus posibilidades en cuanto a rendimientos y niveles de producción.

    A partir de esos momentos el arroz ha tenido una presencia estable en el mercado agropecuario, con precios aceptables que oscilan entre $2.00 y $5.00 pesos cubanos la libra ($0.92-$2.30/kg), dependiendo ello de los momentos del año en que coin-ciden los picos de cosecha, así como los meses de menos oferta por parte de los productores. Los cambios que se han producido en la organización de la producción agrícola del país, han favorecido el desarrollo de las siembras de este cultivo.

    Entre las principales peculiaridades de esta producción se encuentra el hecho de que la misma se realiza con el empleo de los recursos locales y con muy bajo o práctica-mente nulo empleo de insumos como fertilizantes químicos, insecticidas y herbi-cidas, ya que no se hacen asignaciones para ello (Socorro et al., 1997a).

    Por su parte, el Ministerio de la Agricultura ha emitido una resolución legal que facilita la entrega de pequeñas parcelas de tierra en usufructo gratuito por lo que un número considerable de personas provenientes de ciudades, pueblos, obreros de empresas agropecuarias, personas jubiladas, etc. han podido contar con facilidades de tierra para sembrar arroz. El desarrollo de iniciativas locales también ha desem-peñado un papel importante e incluso en algunos lugares del país esta medida ha contribuido a dar solución en la búsqueda de nuevas fuentes de empleo, motivados todos por la gran aceptación y tradición que tiene este cereal como alimento para la población.

    En función del grado de desarrollo que se ha logrado en cada provincia del país con respecto al área de siembra se ha hecho una agrupación que comprende:

    - Provincias grandes como Pinar del Río que siembra anualmente 15000-16000 hectáreas y produce no menos de 26000 toneladas de arroz consumo.

    - Provincias medianas como Ciego de Avila que siembra anualmente aproxima-damente 6000 hectáreas y produce unas 6000 toneladas de arroz consumo.

    - Provincias pequeñas como Santiago de Cuba que siembra anualmente 600-800 ha produce unas 700 toneladas de arroz consumo como promedio.

    En los tres últimos años se han sembrado como promedio en todo el país entre 90 y 100 mil hectáreas bajo esta forma de producción y se han producido unas 110-130 mil toneladas de arroz consumo, con la particularidad de que la totalidad de las provincias del país tienen un determinado grado de participación no totalmente cuantificado.

    Características tecnológicas generales

    Las diversas condiciones de suelo y clima del país han favorecido el desarrollo de diferentes tecnologías de cultivo, lo que enriquece el acervo cultural sobre este cultivo existente en el país (Socorro et al., 1997a). Si hasta principios de los años 90 sólo se habló en Cuba de siembras de arroz de riego (con lámina de agua) en grandes planicies de topografía llana (ITCA, 1994), con tecnología especializada y grandes gastos en insumos, hoy en día es necesario tener en cuenta el cultivo bajo condiciones de secano (que depende fundamental-mente de las lluvias) y que constituye alrededor del 40 % de las áreas del arroz popular, como se puede apreciar a continuación:

    - % del área sembrada con riego en los meses secos del año (diciembre - abril) - 20 %.

    - % del área sembrada con riego en los meses lluviosos del año (mayo - agosto) - 40 %.

    - % del área sembrada en condiciones de secano (sólo depende de las lluvias de mayo - agosto) - 40%.

    Los resultados antes señalados son de gran importancia porque condicionan el uso de las variedades y de las tecnologías de cultivo. Así por ejemplo, Alfonso (1998) recomienda las siguientes variedades para condiciones de secano: IR-1529, Perla, IA Cuba-23, IA Cuba-24. Estudios similares han sido informados por Byerle (1994).

    El arroz popular también se cultiva en condiciones de montaña y pre-montaña en las zonas oriental y central de Cuba y por último ha quedado demostrada la factibilidad de efectuar siembras de arroz en los meses de septiembre y octubre (fuera del calendario oficial practicado usualmente en el país) en la zona más oriental de Cuba, tomando en consideración que las temperaturas y el régimen de lluvias tienen sus particularidades específicas en dicha zona, y en especial en la región de Baracoa en la provincia Guantánamo, la más oriental del país (Aira, 1997).

    Una práctica que se ha ido extendiendo desde la zona occidental hacia el resto del país es el empleo del trasplante, de la misma manera que se realiza en los países asiáticos. Con esta práctica generalizada en las provincias de Pinar del Río, La Habana, Matanzas, Cienfuegos y Villa Clara se elimina el uso de los herbicidas, que ha sido la práctica más común cuando se siembra el arroz de forma directa como se hace en las áreas especializadas para este cultivo no sólo en Cuba, sino también en Estados Unidos, Australia, Italia y el resto de los países que no emplean la siembra por el método de trasplante y donde están obligados a planificar la aplicación de 2-3 tipos diferentes de herbicidas para controlar eficientemente la diversidad de especies de adventicias que abundan en los campos de este cultivo. La eliminación del uso de herbicidas es además un método de reducir la contaminación del medio ambiente con productos tóxicos.

    La preparación de tierra en áreas inundadas (fangueo) destruye totalmente la vegeta-ción espontánea, y al colocar las plantas (trasplantar) de arroz con más de 25 días de edad, éstas tienen un desarrollo suficiente que no permite la posterior salida de hierbas si se mantiene la lámina de agua sobre el terreno.

    El trasplante garantiza además una población uniforme que constituye un factor pri-mordial en la obtención de altos rendimientos, del orden incluso de las 10 t/ha en algunos casos y donde la media nunca es inferior a las 5 t/ha (Lerch, 1972). Si lo comparamos con los rendimientos obtenidos en las áreas de producción especia-lizada de arroz en Cuba debemos señalar que estos valores de hasta 10 t/ha también se pueden alcanzar en campos de producción con la aplicación de una alta y depu-rada tecnología, aunque ello no es muy común. En dependencia de la variedad empleada y de la época del año, en algunas provin-cias del país los campesinos que cosechan a mano obtienen una segunda cosecha de retoño o “capadura” como algunos le llaman, logrando obtener rendimientos del orden de 30-40% de los obtenidos en la cosecha principal, con la ventaja que se alcanza en un lapso de tiempo muy breve. La diversidad de variedades empleadas es muy grande y ha estado condicionado en lo fundamental a la cercanía de las áreas con las grandes empresas estatales especia-lizadas en la producción de arroz actualmente llamados Complejos Agroindustriales Arroceros (CAI Arroceros), que han sido la principal fuente de obtención de las semillas que se emplean. Variedades nacionales como Amistad-82, Perla de Cuba, Caribe-1, J-104 están entre las más cultivadas, mientras que en lugares más apartados y remotos todavía se pueden encontrar siembras de variedades llamadas tradicionales, bautizadas con nombres locales pero que están asociadas a las de tipo Honduras, Patiprieto, Blue Bonnet, que se caracterizan por tener un porte alto, supe-rior a 1 m, bajos rendimientos pero de gran calidad del grano y que se sembraban en Cuba hace 30-40 años (Socorro et al., 1997). Un propósito que se tiene en el desarrollo de este programa, es dotar a los produc-tores de las variedades mejor adaptadas para cada condición específica de cultivo como por ejemplo riego, secano y salinidad, de bajos requerimientos de insumos como fertilizantes minerales de síntesis y además que sean variedades resistentes a las principales plagas y enfermedades presentes en el país, lo que constituye el pilar fundamental de la agricultura sostenible en este cultivo.

    Una alternativa que tiene gran interés y perspectivas en nuestro país es el empleo de sesbania (Sesbania rostrata) como abono verde. Esta leguminosa, introducida y estudiada por el IIA presenta entre sus características la posibilidad de su cultivo en condiciones similares a las del arroz: posee buenas cualidades en cuanto a la capaci-dad de fijación de nitrógeno atmosférico, ya que la bacteria Azorhizobium caulinodans, produce gran cantidad de nódulos en la parte superior de la planta (tallo y ramas) que puede aportar hasta 80 kg de nitrógeno por hectárea para la subsiguiente cosecha de arroz.

    Dadas sus características de crecimiento rápido en los meses de alta temperatura, esta leguminosa es capaz de aportar 30-40 toneladas/ha de biomasa en un período no superior a los dos meses de edad, en tanto que el desarrollo radicular profundo bene-ficia las condiciones del suelo y contribuye al mejoramiento del status del fósforo y potasio del suelo.

    En resumen, que esta planta puede contribuir decisivamente como un componente principal de la fertilización del cultivo del arroz, con la ventaja de no producir contaminación alguna y de no requerir de gastos específicos para su cultivo. Dado el potencial de área existente en el país factible de utilizarse, en un futuro no lejano, puede aspirarse a que el área de arroz popular pueda al menos igualar e incluso superar al área física disponible para la producción de arroz especializada que es de 150 mil hectáreas, pero que por limitaciones de carácter económico no se explota a plenitud en la actualidad.

    Otros aspectos de carácter tecnológico como por ejemplo el uso de la tracción animal para la preparación de la tierra tanto en condiciones de suelo seco como en fangueo son características peculiares actuales, en tanto que se dan los primeros pasos para imple-mentar el uso del búfalo para estas labores, de la misma forma que se utiliza en países como Vietnam, China y otros, especialmente en el sudeste asiático.

    Organización

    La atención al desarrollo del programa de las siembras populares de arroz debe garantizarse desde la base y por ello se ha concebido que sea el Consejo Popular o gobierno de la comunidad y el municipio quienes desempeñen esta tarea de impulso y control, identifiquen las áreas aptas y establezcan el balance de necesidades y posibilidades con el objetivo supremo de lograr por esa vía, primero el autoabasteci-miento de la comunidad, luego del municipio y finalmente de la provincia, teniendo en cuenta no sólo los intereses y necesidades individuales y colectivas, sino también sociales. Existe una clara tendencia al incremento tanto del área como de la producción, que deberá estabilizarse en los años próximos, aunque todavía existen grandes potencia-lidades de áreas en las provincias de Las Tunas, Holguín y Guantánamo, que es donde existe un menor desarrollo de este programa, y donde deberá focalizarse el mayor esfuerzo.

    Estas provincias de menor desarrollo se encuentran en las zonas montañosas de la zona oriental del país, que coincidentemente son las de menor disponibilidad de agua donde, por tanto, su desarrollo futuro se hará fundamentalmente en áreas de secano, para lo cual deberán emplearse las variedades más adecuadas para tales condiciones y que el Instituto de Investigaciones del Arroz está responsabilizado en obtener.

    Otra posible alternativa de lograr mayores producciones es a través del incremento del rendimiento por unidad de área, que podrá materializarse por medio del empleo de mejores variedades, obtenidas en el país y que actualmente se prueban en las diferentes condiciones. Variedades cubanas como IACuba-18, IACuba-20, IACuba-25, LP-2, LP-6 y LP-7 ya han demostrado en las pruebas preliminares tener buen comportamiento y aceptación para su cultivo por parte de los productores.

    El uso de tecnologías apropiadas, así como la capacitación son otros componentes básicos de este programa. El IIA ha implementado un programa de capacitación (Socorro, 1997b) que se ha desarrollado en diferentes provincias. Los beneficios obtenidos durante 1997 y 1998 han permitido capacitar a más de 300 productores, así como más de una decena de ingenieros capacitadores de los diferentes territorios, que se encargan de difundir los conocimientos adquiridos.

    La experiencia en los cursos teórico-prácticos ya impartidos demuestra que son varios los beneficios que se han obtenido a través de la aplicación de los conoci-mientos difundidos; entre los principales se puede señalar:

    - La forma efectiva de seleccionar un área para la siembra de arroz y establecer su esquema de riego y drenaje si se dispone de agua.

    - Cómo ahorrar semilla a través del empleo de la siembra por trasplante, que consume cinco veces menos semilla que la siembra directa.

    - Cómo aprovechar las mejores épocas de siembra para obtener los mejores rendimientos.

    - Cómo utilizar mejor las variedades en función de las condiciones de cultivo.

    - Cómo utilizar más racionalmente el agua y eliminar incluso el uso de herbicidas.

    - Cómo encontrar alternativas para la nutrición del cultivo sin tener que depender de fertilizantes minerales y otros agroquímicos de importación.

    - Cómo y cuándo realizar la cosecha, evitando las pérdidas de producto, así como también el beneficio industrial del grano, los subproductos que se obtienen y cómo pueden utilizarse. La producción de arroz de carácter popular es beneficiada (secado y limpieza) por métodos artesanales empleando el sol como fuente de energía para el secado y el viento para la limpieza, mientras que el descascarado y pulido del grano se realiza en pequeños molinos mayoritariamente artesanales y de propiedad privada, que prestan servicios a los productores.

    Los altos niveles de producción de arroz que actualmente se obtienen generan además grandes volúmenes de producción de subproductos del orden de varios miles de toneladas de salvado, que sirven de fuente de alimento para aves de corral y cerdos, contribuyendo de esta forma el cultivo del arroz con la producción de proteína animal (carne, grasa y huevos), que son otros componentes básicos de la dieta humana.

    La perspectiva actual y futura de la producción popular de arroz en Cuba está basada en su incremento paulatino y sostenido, dada la gran aceptación de este alimento para la generalidad del pueblo cubano. Por su forma de desarrollo deberá continuar siendo un ejemplo de cultivo en el que se aplique al máximo los principios de sostenibilidad, lo que garantiza a su vez obtener producciones a un bajo costo. Todo ello permitirá que por esta vía se alcance producir y satisfacer no menos del 35% de las necesidades de consumo de este cereal.


    Referencias

    Aira, A. 1997. Resultados obtenidos en el cultivo popular de arroz en la provincia de Guantá-namo durante 1997. Informe interno presentado en V Reunión Nacional de Popularización del Arroz. Morón. Cuba.

    Alfonso, R. 1998. Determinación de parámetros genético-fisiológicos indicadores del estrés hídrico para su empleo en el mejoramiento genético del arroz. ISCAH. Tesis presentada en opción al grado científico de Dr. en Ciencias Agrícolas. La Habana. Cuba.

    Byerle, D. 1994. Modern varieties productivity and sustainability. Recent experiences and sustainability. Recent experience and emerging challenges. CIMMYT. México: 26. Castillo, D. 1997. La calidad del Arroz en Cuba. Ponencia X Reunión Internacional para arroz en América Látina y el Caribe. Acarigua. Venezuela.

    ITCA, 1994: Instructivos Técnicos del Cultivo del Arroz. MINAG, Cuba.

    Juliano, B. O. 1985. Polysacharids, proteins and lipids of rice. In: Rice: Chemistry and Technology. 2nd Edition Published by the American Associatión of Cereal Chemists Inc. U.S.A. Chapter 3: 59-174.

    Lerch, G. 1972. En: Desarrollo y rendimiento del arroz variedad IR-8 en Cuba. Serie Agrícola. No. 21 ACC . La Habana. Cuba. 96.

    Socorro, M.; L. Alemán; F. Cruz; J. Deus; R. Caballero y A. García. 1997. El cultivo de arroz en Cuba en el contexto de la agricultura orgánica. Conferencias III Encuentro Nacional de Agricultura Orgánica. Las Villas. Cuba, 82-84.

    Socorro, M.; L. Alemán; S. Sánchez; G. García; C. Pelaez y A. Aira. 1997a. La investigación-desarrollo en el contexto del Programa de Popularización del Arroz. Ponencia Coloquio Franco-Cubano: Métodos y Experiencias en Extensión Agropecuaria para un Desarrollo Sostenible. Holguin. Cuba:5.

    Socorro, M.; S. Sánchez; F. Cruz; A. Hernández y R. Sanzo. 1997b. Desarrollo de la comu-nicación en el Programa de Popularización del Arroz. Ponencia presentada en Coloquio Franco-Cubano: Métodos y Experiencias en Extensión Agropecuaria para un Desarrollo Sostenible. Holguín. Cuba:4.